La cortesía de tus besos
A Don Pedro de Valdivia & Dona Inés de Suáres
Por Jaime Serey
Mi Señora Logré brindarte mis principales posiciones
Mi vergel pleno de emociones y temblores,
Para que pudiésemos contemplarnos juntos
Y Llegáramos hasta nuestras tierras de Castilla.
Cuando yo arribe a las indómitas tierras de Arauco,
Tu compañía fue un vínculo de calor y ritmos humanos,
De nervios, de gritos, de arrebatos, batallas, muertes y palabras.
Entre palabras de calambres, de suspiros
Por Jaime Serey
Mi Señora Logré brindarte mis principales posiciones
Mi vergel pleno de emociones y temblores,
Para que pudiésemos contemplarnos juntos
Y Llegáramos hasta nuestras tierras de Castilla.
Cuando yo arribe a las indómitas tierras de Arauco,
Tu compañía fue un vínculo de calor y ritmos humanos,
De nervios, de gritos, de arrebatos, batallas, muertes y palabras.
Entre palabras de calambres, de suspiros
Que nunca podré cicatrizar ni olvidar.
Pero tú me aliviaste procurándome no obstante mujer
Y más mujeres de Salamanca…de Valladolid, de Segovia.
Ahora yo exangüe intuyo que jamás fuiste para mí una utopía…
Mi señorial guerrera que siempre permaneciste imponente,
Que siempre respondiste a todos mis antojos durante las noches,
Amorosas armonizadas por tu verbo y por tus imagines y tus coplas.
Yo, que era un insigne hispánico y un aventurero te cante
Desde las cimas mas altas del cerro Santa Lucia,
Porque tú eras y fuiste mi prometida.
De modo que jamás gestione tu vida anterior
Y siempre cautive la cortesía de tus besos bajo los verdes Sauces,
La sensualidad que siempre tuviste tú…
Pero tú me aliviaste procurándome no obstante mujer
Y más mujeres de Salamanca…de Valladolid, de Segovia.
Ahora yo exangüe intuyo que jamás fuiste para mí una utopía…
Mi señorial guerrera que siempre permaneciste imponente,
Que siempre respondiste a todos mis antojos durante las noches,
Amorosas armonizadas por tu verbo y por tus imagines y tus coplas.
Yo, que era un insigne hispánico y un aventurero te cante
Desde las cimas mas altas del cerro Santa Lucia,
Porque tú eras y fuiste mi prometida.
De modo que jamás gestione tu vida anterior
Y siempre cautive la cortesía de tus besos bajo los verdes Sauces,
La sensualidad que siempre tuviste tú…
Doña Inés de Azulejo… de mi España
Yo supe regocijarme en tu cutis, en tus roces
Y en tu cuerpo protegido por una armadura de metal
Íntimamente en ti encontré una caja de Pandora,
Que tolero mis deseos, mis besos, mi fuerza,
Mis destrezas conquistadoras…
Yo, con un excesivo amor bese tus rojos labios,
Rojos… como los rojos Copihúes del sur y de Chile.
Yo supe regocijarme en tu cutis, en tus roces
Y en tu cuerpo protegido por una armadura de metal
Íntimamente en ti encontré una caja de Pandora,
Que tolero mis deseos, mis besos, mi fuerza,
Mis destrezas conquistadoras…
Yo, con un excesivo amor bese tus rojos labios,
Rojos… como los rojos Copihúes del sur y de Chile.

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